Namasté querido ser de luz. 

En mi práctica como coach y facilitadora de talleres ha sido común que, tanto alumnos, como consultantes, tengan la inquietud sobre cómo asistir a algún ser querido que requiere ayuda.

Lo primero que quiero contarte al respecto, es que es importante que honremos el camino de los demás. Si bien es genial querer compartir lo que nos ha funcionado con las personas que amamos, es igual de importante reconocer que cada quién tiene un camino distinto y ha elegido caminarlo de una forma distinta a la nuestra.

En segunda instancia, revisa que no estés en el modo rescatador, en donde tu co-dependencia sea el motor de tu ayuda. Es normal que queramos que la gente a nuestro alrededor prospere y viva plenamente, pero cuida que sepas poner límites, que tu felicidad no depende del bienestar ajeno y que tampoco tengas una especie de síndrome de Super Mujer o Super Hombre que busca arreglarle la vida a los demás. Muchas veces así nos conectamos con la carencia, juzgamos al otro desde un lugar de soberbia (porque sentimos lástima pro ellos) y drenamos nuestra energía mientras les quitamos todo poder personal pobretéandolos.

Dicho esto, claro que podemos pedir ayuda por alguien más. Todos nos regimos por la ley de libre albedrío, lo que nos da la capacidad de elegir nuestras experiencias de vida y la forma de vivirlas, pero hay otra ley, llamada ley de Gracia, en donde la Divinidad nos da la oportunidad de conectar con su magnificencia y amor, e intervenir por el bienestar de alguien más. Ahora… es importante que sueltes tus expectativas. Aún con la Ley de Gracia, cada persona tiene la capacidad de elegir si recibe o no la ayuda otorgada. Ora por tus seres queridos. Velos envueltos en esferas de protección y prosperidad. Suelta los resultados y confía. Ellos han elegido experimentar ciertas situaciones en sus vidas que los ayudarán a trascender los aprendizajes que requiere su alma.

¿Cómo pedir? De la misma forma en que pedirías para ti misma(o). Aquí hay varias ideas CLIC.

Conecta con tu corazón, suelta las expectativas y reconoce el derecho de la otra persona a aceptar o no esa ayuda que estás pidiendo por ella.

Listo.

Vas tú. Por favor comparte en los comentarios tus peticiones. Leeré todas y me uniré a tu petición desde aquí.

Espero que te dé mucha Luz.

Recuerda, eres luz y amor. Eres abundancia. Elige experimentarla en todas las áreas de tu vida.

Saprema,

Andrea de la Mora  ❤