Namasté compañero ser de luz.

Hay días en los que no me siento particularmente inspirada para escribirte. Incluso, me bloqueo a tal punto que puedo permanecer varios minutos congelada frente a la computadora. El ego, obviamente se apanica y comienza a decirme historias de terror sobre mis capacidades, trabajo y humor.

Algo que constantemente te comparto es la habilidad de auto observación que surge de la práctica espiritual. Un error común es que al ejercer tu espiritualidad, los problemas se desaparecerán, las emociones sólo serán placenteras y tú volarás cual mariposa hipnotizada. Desafortunadamente, esto no es así. Es una historia más del ego, que te cuenta para que cuando te enojes o reacciones en desintegración hacia los demás, tenga con qué compararte y maltratarte. Así vive el ego, en absoluto juicio y crítica.

Entonces cuando comienza a inventarme sus tragedias, me detengo. Respiro profundo, aceptando mi situación actual. No estoy inspirada, no sé de qué hablar. Y me amo y acepto a pesar de eso. Y sigo respirando. El ego sigue hablando pero yo lo puedo notar desde la distancia, y decirle: no te creo.

Y como siempre, ante la aceptación sale la Divinidad y las palabras surgen, ayudándome a hacer conciencia de que una vez más elegí al amor. Claro, los retos siguen, tanto a nivel individual como a nivel comunitario, pero gracias a nuestro libre albedrío siempre tenemos la opción de escoger vibrar en integración, unidad y abundancia y por tanto, experimentarla en todas las áreas de nuestra vida.

Esta semana te comparto una meditación donde podrás elegir al amor en relaciones donde no hay armonía o donde sientes que hay algo que no anda bien.

Te mando un abrazo de flan napolitano.

Recuerda, eres luz y amor. Eres abundancia. Elige experimentarla en todas las áreas de tu vida.

Con todo mi amor,

Andrea de la Mora  ❤